enero 05, 2011
mayo 25, 2010
Hoy amo más que ayer...
desvelos infinitos.
marzo 05, 2010
Terremoto en Chile.

Desde sus casas con luz eléctrica y ordenaditas, los ricos miran sin querer el horror de sus vecinos, los pobres, que a pocos kilómetros duermen en las aceras, sin agua ni comida para defender unas ruinas que en nada se parecen a sus casas.
Parece una descripción maniquea e injusta, pero no lo es. Es la verdad. En las tragedias como el terremoto en Chile son los más pobres los que sufren, son los que ahorraron por años los que pierden sus casas, sus enseres, sus comodidades por las que tanto lucharon, pero que también tanto gozaron.
En ambos lados de la ciudad, ricos y pobres se preguntan por quá la vida premia a algunos y castiga a otros. Y en el corazón de muchos aparece la culpa y también las ganas de ayudar, de compensar en parte esta injusticia que no es culpa de nadie individualmente ni del rico ni del pobre, como no lo es que la naturaleza tiemble y destruya, que el mar que nos alimenta y nos recrea visite la tierra sin invitación llevándose con él pueblos enteros.
